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Al jazz hecho en México le espera un gran futuro, por eso el jazzista Francisco Téllez (Ciudad de México, 1945) pide que se abran más espacios para que el público pueda disfrutarlo debidamente, tanto físicos como en los medios.

El pianista, docente, compositor y director fundador del Cuarteto Mexicano de Jazz recibirá hoy, la Medalla Bellas Artes 2026 en la disciplina de música por su contribución a la profesionalización de este género en México, además de contar con una destacada trayectoria.

Aunque el reconocimiento cae en su persona, Téllez quiere que sea para toda la comunidad jazzística: “hemos luchado por muchos años para que esta música sea valorada: comencé dando clases en la Escuela Superior de Música en 1968, además participé en el movimiento estudiantil.

Al terminarse, bueno, nunca ha terminado, siempre ha seguido una lucha para que la educación musical cambiara. En el Conservatorio Nacional de Música antiguamente no le permitían a uno tocar algunas cosas de la música”.

Pasaba el perfecto y te quitaba el cubículo de estudio. Ya cuando se viene el movimiento estudiantil y Francisco Núñez entra como director de la ESM, se crean talleres con diferentes perfiles: el de grafía musical, de ópera, de música antigua, de música mexicana y el de jazz.

“Resulta que había mucha deserción en las escuelas de música. Los alumnos estudiaban dos, tres, cuatro años y se iban porque estaban enfocadas principalmente en la música de concierto.

Al crear los talleres tuvimos un auge muy fuerte y el de jazz se convirtió en licenciatura. Actualmente, hay muchísimos jazzistas egresados de la ESM”, expresa Téllez quien impartió el primer taller de jazz y estuvo al frente de la creación de esta carrera.

“Nos proporcionaron pedagogos para crear el plan de estudios. Era un momento difícil porque no había escuelas en México que dieran esos cursos. Uno sabía que había cursos en algunas otras partes del mundo, sin embargo, no es como ahora. Hay en todos lados. Es raro un conservatorio que no dé clases de jazz”, puntualiza.

Género nacido tanto en los lupanares como en las iglesias, para Téllez el jazz tiene una característica de importancia que comparte con la música de concierto: la improvisación. “Sabemos que Beethoven, Bach y Chopin eran grandes improvisadores.

La improvisación es la madre de la creación. Los músicos de jazz de alguna manera somos todos compositores porque creamos música en el momento de la ejecución. La vamos cambiando”. Téllez destaca la importancia de la participación del público: “empieza uno a tocar y aunque no ve la audiencia siente el aplauso o que le guste”.