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La historia de la Selección Mexicana de fútbol sumó un capítulo singular con el debut de Álvaro Fidalgo, quien se convirtió en el sexto futbolista nacido en España en vestir la camiseta de nuestro país que lo arropó.

Su aparición confirma su consolidación en el fútbol mexicano y lo inserta en una lista breve que, sin embargo, nutre la vieja relación de fraternidad entre mexicanos y españoles. Otros cinco jugadores de origen español defendieron los colores nacionales:

Benjamín Alonso, Efraín Ruiz, José López Herranz, Pedro Arnauda y Carlos Blanco. Todos ellos formaron parte de distintas etapas del balompié nacional, en contextos donde la migración y la naturalización jugaron un papel clave en la construcción del representativo mexicano.

El caso de Fidalgo es distinto en matices, pero similar en esencia: un futbolista formado en Europa que encontró en México su lugar de desarrollo y proyección. Su rendimiento en la Liga MX lo llevó a ser considerado para el combinado nacional, en una época en la que el debate sobre los naturalizados sigue vigente.

Así, Fidalgo, además de debutar con el combinado mexicano, se integra a una tradición significativa en la historia del Tricolor.