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Para Alex Lora hay dos cosas que ama profundamente en su vida: el rocanrol y a su esposa Chela, y una noche perfecta fue celebrar ambas cosas sobre el escenario del Palacio de los Deportes, donde El Tri festejó los 58 años de la banda y renovar sus votos matrimoniales.

En realidad un concierto de El Tri es básicamente un viaje por el tiempo en el que la música es el principal conductor de todo porque, sí, las rolas de Lora han tocado a bastantes generaciones que, bajo el llamado de “¡y que viva el rocanrol!”, se reúnen en un mismo espacio.

“Bienvenidos a la fiesta de los 58 años de rock de México. Sería una verdadera mamada y chingadera que, festejando 58 años, no cantáramos aquella que dice… Mexicanos al grito de guerra”, lanzó Lora abriendo el show con el Himno Nacional, sacando las mejores notas de su público.

Lora pocas veces se calla algo. Si las cosas le tocan la fibra, lo expresa para bien o para mal y, casi como adelanto del grito que se da el Día de la Independencia en México, los vivas para los héroes patrios y la Virgen de Guadalupe no se hicieron esperar… pero también “¡que chinguen a su madre los políticos corruptos!”, lanzó, arrancando la rechifla ya conocida. 

La raza más chida, Nunca digas que no, Mente rockera y Perro negro fueron las rolas que arrancaron los primeros coros de miles de personas. Y es que en un concierto de El Tri todos tienen favoritas: desde el blusero que comparte generación con Lora hasta los niños que se encuentran por primera vez con la banda, todos cantan, y hay para todos.