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Cuba volvió a enfrentar una severa crisis energética por el este apagón generalizado que dejó sin servicio eléctrico a gran parte del país; es el tercer en los últimos seis meses, lo que refleja  el deterioro de la infraestructura eléctrica de la isla.

La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó a través de sus redes sociales que se produjo una «desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional», mientras continúan las investigaciones para determinar el origen de la falla.

Posteriormente, la UNE agregó que «se investigan las causas» de la interrupción que afecta a toda la isla, donde habitan alrededor de 9.6 millones de personas.

Apagones prolongados agravan la vida cotidiana en la isla

El nuevo colapso ocurre en medio de una profunda crisis económica marcada por la escasez de alimentos, medicamentos, combustible y una elevada inflación.

Los cortes de energía se han convertido en parte de la rutina diaria para millones de cubanos. En La Habana, los apagones pueden extenderse hasta 24 horas, mientras que en varias provincias del interior del país las interrupciones del suministro eléctrico llegan a superar las 70 horas continuas, de acuerdo con la información oficial.

Ante la fragilidad del sistema, el gobierno cubano ha acelerado su estrategia para diversificar la matriz energética mediante proyectos de energía solar fotovoltaica.

Infraestructura obsoleta

El sistema eléctrico cubano depende principalmente de siete centrales termoeléctricas con varias décadas de operación, muchas de ellas con más de 40 años de servicio, situación que incrementa el riesgo de averías y obliga a realizar mantenimientos constantes.

A ello se suma la dependencia de grupos electrógenos alimentados con diésel importado, cuyo suministro enfrenta limitaciones.

Las autoridades cubanas atribuyen parte de la crisis al bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, al señalar que desde enero Washington solo ha autorizado la llegada de un buque ruso con aproximadamente 100 mil toneladas de petróleo, reduciendo significativamente la disponibilidad de combustible para la generación eléctrica.

La energía solar gana terreno, pero no cubre la demanda

Ante la fragilidad del sistema, el gobierno cubano ha acelerado su estrategia para diversificar la matriz energética mediante proyectos de energía solar fotovoltaica, con apoyo de China y otros socios internacionales.

Entre 2025 y principios de 2026, fueron instalados 56 parques solares fotovoltaicos, cuya capacidad conjunta supera los 1,000 megawatts (MW), equivalente a aproximadamente 10% de la generación eléctrica nacional.

El crecimiento representa un avance respecto a finales de 2024, cuando la energía solar aportaba apenas 3% de la producción total. La meta oficial es elevar esa participación hasta 15% al cierre de 2026.