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 “Ridícula”, “ignorante”, “fanática”, “vividora”, “hipócrita”, “rancia”, “casposa”, “apestada”, “lamebotas”, “bazofia”, “ultra” y “agitadora” son tan solo algunos de los epítetos que inspiró el viaje a México de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

Durante el debate en la Asamblea de Madrid, en el que se suelen debatir las políticas públicas de la región, esta vez el tema fue el viaje de Díaz Ayuso a México, que para la izquierda madrileña supone un “insulto” al pueblo mexicano, por lo que ofrecieron disculpas públicas “antes las faltas de respeto de una presidenta ultra” y “agitadora internacional”, según sus propias palabras.

Como era previsible, el debate en la Asamblea de Madrid fue alto voltaje. Y aunque no estaba presente, el objetivo de la mayoría de las críticas fue Díaz Ayuso y al cariz de su viaje a nuestro país, en el que además de homenajear a Hernán Cortés también se ha reunido con empresarios de la internacional de la ultraderecha, como Ricardo Salinas Pliego.

Desde el grupo Más Madrid, la principal fuerza opositora en la región, hablaron hasta dos diputadas del asunto. La primera en tomar la palabra fue Marisa Escalante, que centró su intervención en Díaz Ayuso y su presencia en México: “Es un viaje de autobombo, un viaje que le está saliendo rana, cutre, feo. Insultar a un pueblo hermano llamándoles salvajes debería tener cuando menos una respuesta institucional, deberían activar desde ya un código ético y de conducta ya que ella sola es incapaz de hacerlo.