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Al menos 227 personas murieron tras el derrumbe de una mina de coltán en la localidad de Rubaya, en la República Democrática del Congo, una de las zonas mineras estratégicas del mundo y actualmente bajo control del grupo rebelde AFC/M23, según autoridades locales.

El colapso ocurrió en plena temporada de lluvias, cuando parte de una colina se desprendió y sepultó a decenas de mineros, así como a mujeres y niños que se encontraban en el lugar. Un segundo deslizamiento complicó las labores de rescate y elevó el número de víctimas.

Más de 200 personas fueron víctimas de este deslizamiento de tierra. Algunas lograron ser rescatadas, pero presentan heridas graves”, declaró un portavoz del gobernador de Kivu del Norte designado por el M23; al menos 20 heridos reciben atención médica en centros de salud de la zona.

El número de fallecidos asciende a 227. Rubaya produce entre el 15% y el 30% del coltán mundial, mineral del que se obtiene tantalio, un metal altamente resistente al calor y clave para la fabricación de teléfonos móviles, computadoras, componentes aeroespaciales y turbinas de gas.

El yacimiento, ubicado a unos 70 kilómetros al oeste de Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte, es explotado en su mayoría por mineros artesanales que trabajan de forma manual a cambio de ingresos de subsistencia.