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La ayuda humanitaria de la Organización de Naciones Unidas para Cuba, que en dos años sufrió el embate de tres huracanes, sobre todo el devastador Melissa, se ha retrasado por el bloqueo energético impuesto a la isla por Estados Unidos.

Mientras los apagones prolongados, el transporte limitado, los empleos amenazados y los precios al alza, afectan la vida cotidiana de los habitantes. “El acceso a combustible es urgente para proteger a la población más vulnerable”, advirtió el coordinador de la ONU en la isla, Francisco Pichón.

En Cuba, de 9.6 millones de habitantes, el gobierno suspendió la venta de diésel y restringe la de gasolina. El transporte público se redujo sustancialmente y se duplicó el precio del pasaje de los pocos taxis privados y de los triciclos eléctricos de transporte colectivo que aún circulan en La Habana.

Si bien este año disminuyó aún más la disponibilidad de electricidad en comparación con 2025, esta baja está siendo mitigada con un aumento significativo de la producción de energía solar.

Cuba, que importa 80 por ciento de los alimentos que consume, tiene contenedores con frutas, verduras y otros productos paralizados en el puerto comercial de El Mariel, por falta de diésel para su distribución.

Ante todos estos retos, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reafirmó: “lucharemos, pelearemos, resistiremos, transformaremos y, sobre todas las adversidades y amenazas imperiales, ¡venceremos!”, enfatizó al dirigirse ayer a los miembros del Poder Popular (parlamento).

En tanto, Eric Martin, periodista de Bloomberg que cubre el Departamento de Estado estadunidense, informó que “la administración (del presidente Donald) Trump planea asegurar a las compañías energéticas que pueden vender petróleo y combustible a empresas privadas en Cuba, después de que una renovada campaña de presión estadounidense generó advertencias de una crisis humanitaria en la isla”, escribió en X.