Seleccionar página

Representantes de los sectores empresariales y financieros de Estados Unidos aumentan la presión para que el presidente Donald Trump renueve lo antes posible el acuerdo trilateral de comercio conocido como T-MEC, señalaron expertos ante representantes del sector privado.

“Hay cada día más presión de las cámaras de comercio, de las cámaras industriales a favor de un acuerdo en el T-MEC”, señaló Duncan Wood, experto en política bilateral y del Pacific Council on International Policy, al participar en la 5ª Convención Binacional de la American Society (AMSOC) México.

Apuntó que con las elecciones intermedias de noviembre “hay muchas más voces diciendo que necesitamos un acuerdo pronto. Esto es un factor muy positivo”. “Las elecciones en noviembre son un factor muy importante”, dijo.

En el foro, expertos consideraron que México debe usar su peso como principal comprador de productos agrícolas estadunidenses para obtener un trato preferencial y evitar aceptar condiciones que comprometan su posición estratégica en América del Norte.

Brenda Estefan, académica del IPADE, subrayó que el concepto de socio confiable se ha vuelto central para Washington, en una lógica de seguridad económica y alineamiento geopolítico. Explicó que los tratados ya no sólo buscan integración productiva, sino también blindar cadenas de suministro dentro de Norteamérica.

“El posicionamiento del nuevo estilo en Washington nos trae retos”, especialmente frente a aranceles que afectan exportaciones con alto contenido nacional, señaló Ildefonso Guajardo, exsecretario de Economía y exjefe negociador del T-MEC. “No se pueden ni de verdad inventar aranceles”, recordó, y recalcó que el T-MEC tiene mecanismos para defenderse.

Guajardo explicó que sectores estratégicos como autos, autopartes y equipo doméstico han sido impactados severamente por aranceles del 25 por ciento y hasta 50 por ciento, afectando exportaciones con aproximadamente 35 por ciento de contenido nacional.

“El presidente Trump tiene un alto grado de pragmatismo”, lo que ha derivado en giros de 180 grados en estrategia y negociación. No obstante, advirtió: “Debemos de protegernos contra una segunda retorcida en el proceso de negociación”, dada la complejidad de la agenda bilateral y la tendencia de mezclar temas no comerciales.