Durante la ceremonia para conmemorar los 100 años del nacimiento del líder cubano, Fidel Castro Ruz, organizador del Asalto al Cuartel Moncada, fue aprovechada para ratificar los nuevos alineamientos internacionales.
En un episodio más de la diplomacia de las misivas, los jefes de Estado del oso ruso y el dragón asiático enviaron, por separado, a Raúl Castro y a Miguel Díaz-Canel, mensajes de apoyo a la isla y su revolución.
El secretario general del Partido Comunista de China y presidente de la República Popular, Xi Jinping, les mandó una carta en la que recordó que el comandante dedicó su vida a defender la soberanía nacional y la construcción del socialismo, con valiosos aportes a la causa del comunismo mundial.
En ella, señaló que ambas naciones se han convertido en un referente de la cooperación entre países socialistas y entre naciones del Sur Global. Manifestó la oposición a cualquier injerencia externa. El legado de Fidel -concluyó- quedará para la historia.
Y, el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, le transmitió a Raúl una misiva en la que reconoció que la vida del dirigente de la revolución cubana estuvo dedicada al “servicio abnegado de la patria”. Resaltó que “en Rusia honran como sagrada la memoria de Fidel Castro”.
En su mensaje a Díaz-Canel, Putin remarcó la “solidaridad invariable” de su país con el pueblo cubano y asoció el nombre de Fidel con “los acontecimientos más importantes en la historia de Cuba” y con los “grandiosos avances en el plano económico-social”, alcanzados para su conducción.
No son solo palabras. El último barco con crudo (con 730 mil barriles) que llegó a la isla el 30 de marzo de 2026, fue un petrolero ruso. Por su parte, China donó a la Antilla 60 mil toneladas de arroz y miles de sistemas fotovoltaicos
El boom de los nuevos negocios camina, también de la liberalización de la economía en marcha. Un asunto que se discute intensamente en todos lados. Según el presidente Díaz-Canel, las 176 medidas aprobadas para la Transformación Económica y Social son reflejo de la opinión recogida en miles de asambleas populares.
Pero, asegura que las transformaciones no son para más capitalismo, sino para defender y avanzar en la construcción socialista; un socialismo que pone al ser humano en el centro de su obra.