La indiferencia a las campañas electorales judiciales que iniciaron ayer lució más que la promoción desangelada de los candidatos a ministros, magistrados y jueces. El rechazo a recibir los volantes con la foto, nombre y número con el que aparecen en las boletas los candidatos fue evidente en mercados y plazas públicas, pues los ciudadanos evitaron aceptarlos.
Algunos tomaron los volantes por cortesía, otros sólo decían “no, gracias”, sin saber exactamente de qué se trataba, pero no quisieron que les interrumpiera su paseo por las plazas públicas. Y es que los candidatos no pueden hacer más que entregar volantes en lugares públicos, ya que los mítines están prohibidos.