Desde American Airlines hasta Lufthansa y United Airlines enfrentan un shock de costos que ya afecta la economía de los pasajeros porque los boletos son más caros, hay menos vuelos y las previsiones financieras han sido recortadas.
La subida repentina de los precios del combustible para aviones, que han pasado de entre 85 y 90 dólares a entre 150 y 200 dólares por barril en el contexto de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Esa situación ha tomado por sorpresa al sector de la aviación, para el cual el combustible representa hasta una cuarta parte de los gastos, lo que ha obligado a las aerolíneas a subir las tarifas y a revisar sus previsiones financieras.