Una comisión de investigación internacional con mandato de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), acusó este martes a Israel de «apuntar» contra los niños palestinos en la franja de Gaza, y denunció una vez más un «genocidio».
En la publicación de un nuevo informe de esta comisión, Srinivasan Muralidhar, su presidente, afirmó en un comunicado que «al apuntar contra niños, Israel ataca la capacidad del pueblo palestino de existir y de determinar su futuro».
Israel, por su parte, tachó el informe de «difamatorio» y acusó a la comisión de «silenciar las tácticas brutales de Hamas, que ataca sin piedad a los niños israelíes y utiliza a niños palestinos como escudos humanos».
En septiembre, la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU, mandatada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU pero que no se expresa en nombre de esa organización, llegó «a la conclusión de que se produce un genocidio en Gaza».
Tras la publicación de ese primer informe, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, aseguró que veía «pruebas crecientes» de un «genocidio» en Gaza.
El equipo subrayó en su último reporte que encontró pruebas de que «las fuerzas de seguridad israelíes apuntaron y mataron deliberadamente a niños palestinos», lo cual consideró como un factor clave para establecer el «intento genocida por parte de las autoridades y de las fuerzas de seguridad israelíes de destrozar al mayor grupo palestino de Gaza».
De acuerdo con la comisión, existen «motivos razonables» para concluir que las autoridades y las fuerzas de seguridad israelíes «han continuado cometiendo el crimen de genocidio» en Gaza.
«Incluso después del alto al fuego de octubre de 2025, se continúa matando e hiriendo gravemente a niños, Israel continúa haciendo caso omiso del alto al fuego y de la protección que el derecho internacional obliga a dar a los niños palestinos», señaló el grupo investigador.
«Aunque las bombas y las armas callan en Gaza y en Cisjordania ocupada, los niños palestinos no se levantarán de un día para otro», pues «la destrucción de su salud, de su educación y de su desarrollo es irreversible», insistió.