El Estadio Olímpico Universitario vibró con el Clásico Capitalino, pero la historia del encuentro quedó manchada por la actuación arbitral. En el partido de vuelta de cuartos de Final de la Liga MX, César Ramos tomo una serie de decisiones que desataron la furia de los americanistas
Al final, el empate a tres goles otorgó el boleto a las Semifinales a los Pumas, gracias a su posición como superlíder general, sellando un marcador global de 6-6. Sin embargo, en el entorno de Coapa, el sentimiento generalizado apuntó hacia un auténtico despojo.
A pesar de su gafete internacional, el juez central flaqueó en los momentos de mayor tensión, convirtiendo la cancha en un hervidero de reclamos y dejando al mundo del futbol nacional con un sinfín de dudas sobre el uso de la tecnología, el VAR.
La controversia explotó apenas al minuto tres del silbatazo inicial. Adalberto Carrasquilla reventó el travesaño con un potente disparo, y en el rebote, el defensor Rubén Duarte mandó la esférica a las redes para abrir el marcador a favor de los universitarios.
Toda la zaga visitante exigió la anulación del tanto por la evidente presencia de Álvaro Angulo en fuera de juego; el colombiano estorbó en la jugada, aunque para el ex árbitro Fernando ‘Cantante’ Guerrero, la acción se validó correctamente.
El verdadero escándalo ocurrió minutos después, con la pizarra 3-1 a favor de los locales. El mediocampista Erick Sánchez recibió una clara falta dentro del área, un derribo que todos en el inmueble observaron.
Inexplicablemente, César Ramos guardó el silbato y, peor aún, los encargados del VAR omitieron llamarlo a revisión. El propio ‘Cantante’ Guerrero sentenció en su análisis que esa infracción merecía sancionarse como pena máxima sin pensarlo dos veces.