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En la sala Giardino del Festival de cine de Venecia no cabía un alfiler; se sabía que habría una sesión de preguntas y respuestas posterior a la proyección nocturna de Hombre al Agua, la cinta que como director Gael García Bernal trae en 2026 al prestigioso Festival de Cine de Venecia.

Fuera de la sala se apostaban un numeroso grupo de profesionales que intentaban entrar a la sala para participar de la sesión; al no haber sido programada conferencia de prensa, era la única oportunidad de escuchar de primera mano tanto al director, los productores y el elenco de Hombre al Agua

Las luces se encendieron y Gael se levantó de su asiento visiblemente emocionado, primero agradeciendo al público asistente que no dejaba de aplaudir; siguió una larga serie de efusivos abrazos con todo su equipo entre los que se encontraba también Diego Luna con quien Gael llegara a Venecia hace 25 años, en  2001 con Y tu mamá también de la mano de Alfonso Cuarón.

El equipo se dirigió al frente de la pantalla para dar comienzo a la sesión de preguntas y respuestas que se llevó a cabo en inglés, italiano y español. 

Una película que nació de una pregunta personal

La sesión se convirtió en una conversación íntima, Gael García Bernal hizo gala de su conocido carácter afable, de esas luminarias que no pierden el piso por la fama acompañado por parte del elenco y del equipo de producción, habló ante el público de una película que según explicó, nació de una preocupación profundamente personal: el miedo, las dudas y las contradicciones que aparecen con la paternidad.

Es el tercer largometraje dirigido por García Bernal; Hombre al Agua se presentó dentro de la sección Venice Spotlight, fuera de competencia. La película sigue a Camilo, un socorrista cubano que salva de morir ahogado a un empresario mexicano. A partir de ese encuentro, su vida cambia radicalmente y entra en un mundo de riqueza, poder y privilegios, pertenecer a esa clase conlleva también pagar un precio.

Después de la proyección llegó el momento de las preguntas y respuestas que fueron realizadas por la moderadora italiana. Lejos de plantear Hombre al Agua únicamente como una sátira sobre las relaciones de poder latinoamericanas, García Bernal explicó que el origen del proyecto se encuentra ocho años atrás, cuando acababa de convertirse en padre.