Cruz Azul derrotó 2-1 a los Pumas para conquistar la décima estrella de su historia y dejar una herida más que profunda en Ciudad Universitaria, ahí donde los universitarios volvieron a quedarse mirando de lejos un campeonato que ya suma 15 años de ausencia.
La final prometía saldar una deuda histórica. Habían pasado 45 años desde las últimas series definitivas entre ambos clubes, aquellas de 1978-79 y 1980-81, y por fin apareció la oportunidad de desempatar una rivalidad que llevaba décadas suspendida en la memoria. La ida había dejado poco futbol y demasiado miedo.
Joel Huiqui acaricia la copa y sonríe. Festeja en el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria con el equipo que acaba de bordarle la décima estrella al escudo de Cruz Azul al vencer a Pumas a domicilio en la final 2-1. En la cabecera visitante, cientos de aficionados gritan hasta las lágrimas.
Son expresiones de felicidad, pero también de angustia, coraje la resaca de varios años de fracasos y derrotas, el eco de esas voces que acusaban de perdedor a uno de los clubes más ganadores del futbol mexicano.
Pero el deporte, que siempre es imposible de descifrar, decidió ayer dictar un poco de justicia para La Máquina. Los celestes supieron sufrir antes de ver el trofeo en alto, sostenido por las manos de su capitán, Carlos Rodríguez.
El mediocampista dejó atrás la tensión y el desgaste de la espera. Se abrazó con Huiqui, quien a su vez hizo lo mismo con Rodolfo Rotondi y los chicos formados en las fuerzas básicas del club. Miró a los ojos a trabajadores y directivos de la institución, aquellos a los que les prometió como el resto de sus compañeros que habría revancha.
Si la conquista de 2021 seguía fija en la memoria de los más grandes, la siguiente corona tendría que ser inolvidable para los más chicos. Y así fue. Se los había prometido al hacerse cargo de la dirección del equipo. Y no les falló.
Hubo quienes dejaron de creer por algún destello de temor o ruido mediático. Pesaba la superstición, el empate sin goles en el Estadio Ciudad de los Deportes, la venta anticipada de camisetas de Pumas con el número 8 gigante y la palabra “campeón”, además del pasado ganador de Efraín Juárez en Colombia con el Atlético Nacional.
Todo pesaba, pero el equipo de Huiqui creyó siempre. No era posible que se les escapara esta vez. La afición azul deseaba la décima, se obsesionó con ella y, al final, recordó a quienes se burlaron de la falta de un estadio propio cómo se construye un reino en casa ajena.