La FGR detectó una red de contrabandistas ferroviarios que declaraban en la Aduana de Matamoros volúmenes de combustible mucho menores a los que realmente transportaban, o los declaraban como si fueran otros productos, ocultando así millones de litros de hidrocarburos.
“Posteriormente, a través de transporte terrestre, el combustible era mezclado con producto de origen legal para dificultar su identificación y finalmente incorporarlo al mercado mediante una red de distribución para ocultar su origen ilícito”.
La FGR señaló que en esta trama participan empresas importadoras, agentes aduanales, empresas destinatarias del combustible, operadores ferroviarios y empresas encargadas de la dispersión financiera de los recursos, todos ellos integrados para aparentar que el producto tiene un origen lícito”,
La institución señaló que este esquema de “huachicol ferroviario” es diferente del “robo de combustible mediante tomas clandestinas, el contrabando de combustible o huachicol fiscal, porque opera a través de complejas redes de empresas fachada, importadores, operadores logísticos, agentes aduanales y esquemas financieros que han permitido a grupos criminales introducir al país combustible de procedencia ilícita, evadir el pago de impuestos y comercializarlo ilegalmente”.