El escándalo que ha provocado la detención del publicista argentino, Fernando Cerimedo, por su presunta autoría intelectual del intento de feminicidio de su ex pareja, la abogada Nadia Beller, repercutió como un misil sobre el gobierno de Javier Milei, por su vínculo directo con el detenido.
Y es que las investigaciones locales involucran a los organismos ilegales de la ultraderecha en la región, destacando con nombres y datos de las empresas utilizadas con la finalidad de instalar a presidentes afines a Estados Unidos e Israel en América Latina.
Fernando Cerimedo se ufanaba de haber armado la campaña más feroz basada en noticias falsas, mentiras, manipulaciones, invadiendo medios y redes conformando ejércitos de trolls para destruir a la oposición peronista en Argentina e imponer a Milei.
El detenido ahora debe enfrentarse a la acuciosa investigación de periodistas y juristas locales, que lograron pruebas irrefutables sobre el entramado de un poder mafioso, que asumió la tarea de “exterminar” todo proyecto democrático y popular en la región.
Hace meses, el ex presidente Evo Morales y las principales dirigencias sindicales de Bolivia, denunciaron la invitación que se hizo el mandatario boliviano Rodrigo Paz Zamora al ministro argentino de Desregulación, Federico Sturzenegger, para desmembrar al Estado nacional con la ayuda de Fernando Cerimedo, con la destrucción de todo lo que se había logrado durante los años en que gobernó el Movimiento al Socialismo (MAS).
También se denunció que el gobierno argentino envió pertrechos y equipos para reprimir las protestas del pueblo boliviano, pero más aún, el plan para detener o asesinar a Evo Morales y combatir “el terrorismo”, en referencia los movimientos sindicales y las organizaciones sociales.