La Agencia Central de Inteligencia (CIA) otorgó financiamiento a agrupaciones estudiantiles derechistas en México en los días previos a la matanza de estudiantes el 2 de octubre de 1968, en Tlatelolco, pero 58 años después continúa ocultando detalles de sus actividades y rehúsa divulgar documentación clave sobre esa parte de su historia.
La CIA manejó cinco proyectos durante dos décadas enfocados en controlar el liderazgo estudiantil en universidades mexicanas y buscando influir al PRI, la Federación Nacional de Estudiantes y los líderes estudiantiles del Instituto Politécnico Nacional, según documentos oficiales divulgados por el National Security Archive, centro de investigación independiente en Washington.
“En el mejor de los casos, la Agencia jugó un papel activo en la polarización de la política estudiantil en ese tiempo”. En el peor de los casos, dada la relación cercana con Fernando Gutiérrez Barrios, Miguel Nazar Haro y la Dirección de Seguridad Federa la CIA jugó un papel más directo en orquestar la violencia” en Tlatelolco.
Los dos investigadores en el Archive reportan que una historia oficial parcialmente desclasificada de las actividades de la CIA en México revela el apoyo de agrupaciones estudiantiles derechistas que data desde los cincuenta. Esa historia cuenta como la Agencia “tuvo una mano” en la expulsión del rector de la UNAM, Luis Garrido Díaz, en 1952.
Una década más tarde, la CIA empezó a facilitar fondos al Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas (IISE) y al Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO) que en ese tiempo se identifica como un grupo activo en “influir la política estudiantil”.
“La CIA usó al IISE como organización de fachada para apoyar la publicación de libros, panfletos y artículos de periódico anti-comunistas como también para influir al PRI y apoyar a la grupo estudiantil de derecha MURO”, escriben Dorfman y Jiménez-Bacardí al resumir parte del contenido de la historia oficial de la CIA. “IISE impresionó a la estación de la CIA cuando entregó los nombres de 3 mil comunistas mexicanos”.
En 1967, el embajador estadunidense en México y hasta el equipo de evaluaciones de la propia CIA estaban cuestionando el apoyo que estaban brindando al MURO en particular. “Considerando el costo a largo plazo de empoderar a instigadores violentos radicales que solo han servido a polarizar a la política estudiantil, Millan recomendó terminar el apoyo de MURO”, reporta el Archive en base de los documentos oficiales.
Las evaluaciones internas de la CIA afirmaron que el MURO se especializaba en operaciones de hostigamiento militante con “200 tropas de choque [que] han hecho campaña vigorosa contra grupos comunistas y pro-Castro en la Universidad Nacional (UNAM) y en las universidades de Puebla y Guadalajara”.
La CIA reportó con satisfacción en 1965 que el “MURO toma crédito mayor por la destitución, en los pasados meses, de rectores comunistas en las universidades de Monterrey, Puebla, Guadalajara y Morelia”.
Pero los detalles del involucramiento de Nazar Haro en las operaciones clandestinas contra agrupaciones estudiantiles mexicanas en el periodo que llevó a Tlatelolco aún están censuradas en la versión de la historia oficial que se ha difundido hasta la fecha.
“Nazar Haro subió de rango en la DFS hasta llegar a ser director en 1978. Su reputación como un interrogador brutal fue comparable a la corrupción y las actividades criminales extensas dentro de su servicio de inteligencia”, reportan Dorfman y Jiménez-Bacardí.
Más tarde fue formalmente acusado por Estados Unidos por su involucramiento en una banda de robacoches y posteriormente fue arrestado por la desaparición forzada del líder estudiantil Jesús Piedra Ibarra en 1975, pero no fue condenado.
En este aniversario de la matanza de Tlaltelolco, el National Security Archive, que durante décadas ha trabajado por la desclasificación de documentos oficiales estadunidenses, llamó a que la CIA emita una versión no censurada de su historia de actividades en México.