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Un jíbaro con sombrero de paja en un cañaveral. Una introducción a la manera de las telenovelas latinoamericanas, personajes y oficios que identifican a la región y que cada vez se ven más en todas las ciudades del continente. 

Los viejos que juegan al dominó frente a casa, manicuristas especializadas en uñas postizas, peluqueros, novios, boxeadores y vendedores ambulantes. Es el otro sueño americano que pregonó el Bad Bunny en el espectáculo del medio tiempo del Supertazón 60 de la NFL.

Una presentación anticipada y que provocó demasiada ámpula entre los estadunidenses más conservadores y en el propio corazón de la Casa Blanca, donde Donald Trump echò pestes por el espectáculo del cantante puertoriqueño.

Esto no es sólo un espectáculo de medio tiempo en el Supertazón, es algo más, detrás del despliegue espectacular, se canturrea la proclama de toda una región, América Latina, y la reivindicación del español, una lengua con más de sesenta millones de hablantes en EU. 

Bad Bunny es una presencia a contracorriente de lo que acostumbran estos entretenimientos en el mayor show deportivo en ese país y que casi 130 millones de personas lo ven por televisión. Cada gesto y estrofa, cada atuendo y movimiento, dice más de lo que parece.