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Lorena Ramírez debe caminar 35 kilómetros para llegar al pueblo más cercano a la localidad de Ciénega de Norogachi, en el corazón de la Sierra Tarahumara, en Chihuahua; es un recorrido habitual que le ha permitido desarrollar una resistencia para destacar en ultra maratones internacionales.

Más hacia el sur de México, en Oaxaca, Miriam Morales ayuda a su madre en la venta de granos básicos: frijol y maíz, al tiempo que entrena para carreras de larga distancia como el Medio Maratón de la Gran Muralla China, donde hace unos meses se coronó.

Más allá de ganar reconocimiento y representar a los pueblos originarios, Ramírez y Morales señalaron que los logros deportivos en competencias internacionales les abren la posibilidad de ganar espacios en otras carreras y así obtener recursos económicos para apoyar a sus familias que viven en comunidades vulnerables.

 “Las medallas me han dado espacios para participar en más justas y tener algo que me apoya económicamente a mí y a mi familia en casa”, dijo Ramírez, ultra maratonista rarámuri, al presentarse en el Congreso Mundial de Turismo Deportivo realizado en la Ciudad de México.

“Se me ha dado la oportunidad a través del deporte de poder soñar, de trascender, de tener la visibilidad de un proyecto que apoya a las comunidades que muchas veces son olvidadas, donde pareciera que no hay talento; sin embargo, ahí está la verdadera fuerza, he visto las carencias y necesidades, por ello el deporte es una forma de ayudar a mi familia”, indicó Morales, corredora mixteca.

Hay una frase común que ambas corredoras repiten: “estoy orgullosa de representar a mi cultura”. La oración hace referencia a los pueblos originarios de los que provienen. Lorena como parte del pueblo rarámuri, conocido también como “de los pies ligeros” por la resistencia y velocidad de sus integrantes para recorrer con huaraches largas distancias, habilidad que los ha llevado a brillar en competencias profesionales.

Si bien antes de ella destacaron corredores rarámuris como Silvino Cubesare, Arnulfo Quimare y Miguel Lara, ahora Lorena es el principal rostro de su comunidad al subir al podio con sus típicos huaraches de suela de llanta y faldas bordadas a mano en competencias como el ultramaratón de los Cañones y la Tenerife Bluetrail, de España.