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Como una escena macabra salida de uno de sus vívidos lienzos, Frida Kahlo sostiene a Diego Rivera en sus brazos mientras él muere al pie de un árbol rojo. Sus siluetas, enmarcadas por cortinas azules, ponen fin a una ópera dedicada a su turbulenta relación.

Cantada en español, El último sueño de Frida y Diego se presenta por primera vez en la Ópera Metropolitana de Nueva York a partir de mañana, antes de una retransmisión internacional en cines el 30 de mayo.

La ópera, estrenada en 2022, no es una biografía, sino una “fantasía”, dijo la compositora estadunidense Gabriela Lena Frank, que trabajó con el dramaturgo cubano-estadunidense Nilo Cruz.

La historia transcurre en 1957, tres años después de la muerte de Kahlo, en las horas finales de la vida de Rivera, mientras lo asedian remordimientos por su tormentosa relación, sus infidelidades, la imposibilidad de tener un hijo con ella y la forma en que eclipsó la carrera de su esposa.

Su reencuentro póstumo, una manera de “redimirse”, dijo Cruz, ocurre con motivo del Día de los Muertos, cuando Kahlo vuelve al mundo de los vivos en busca de su marido y de una oportunidad para pintar nuevamente.

De manera paralela a la ópera, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) también exhibe dibujos y pinturas de Kahlo y Rivera, en diálogo con la ópera y en un entorno inspirado en ella.

Las características intimistas de su obra, su relación con el cuerpo y con el dolor, así como su feminismo, han hecho de Frida Kahlo un ícono contemporáneo presente en diversos espacios, incluyendo los comerciales, en un fenómeno calificado de “Fridamanía”.