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La contienda electoral en Maine, estado grande y rural al noreste estadounidense, entre una veterana legisladora y un leñador de sexta generación, podría determinar si el Partido Republicano del presidente Donald Trump retiene su control en el Senado en los comicios intermedios que se realizarán en poco más de un mes.

Los pronósticos indican que los republicanos perderán la mayoría en la Cámara baja del Congreso federal en la elección programada para el 3 de noviembre, pero sólo 35 de los 100 escaños en el Senado están en juego este año y, por tanto, quien logre controlar la Cámara alta probablemente será determinado por contiendas en solo cinco estados: Maine, Georgia, Texas, Ohio y Michigan.

Tan clave es esta contienda que un veterano periodista advirtió la semana pasada que Trump podría “robarse” los comicios al Senado en Maine.

La candidata pone distancia del presidente

El jefe de la Casa Blanca perdió en Maine en las pasadas tres elecciones presidenciales, pero la senadora republicana Susan Collins ha logrado ganar su relección cada seis años poniendo distancia del presidente y su partido.

No asistió a la Convención Nacional intermedia convocada por Trump en septiembre y hasta llamó a imponer mayores controles sobre los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) después de que un colombiano desarmado de 26 años de edad fue abatido por ellos este año.

Sin embargo, la suerte de Collins podría estar llegando a su fin. Durante una visita reciente al estado La Jornada recibió repetidos informes de residentes de los daños a los negocios locales por los aranceles impuestos por Trump contra Canadá, ya que 41 por ciento de todos los bienes exportados por Maine van al país vecino.

La entidad estadunidense comparte una frontera de casi mil kilómetros con Canadá, por lo que el turismo que proviene de esa nación ha sido una fuente principal de ingreso para la economía estatal.

Maine tiene el nivel de ingreso medio por hogar más bajo en la región y varios residentes entrevistados por La Jornada informaron que los incrementos en los precios de gasolina, comestibles y combustible de calefacción estaban perjudicando sus presupuestos familiares, casi todos aquí culpan a la guerra de Trump contra Irán.

Las encuestas sugieren que Troy Jackson, el contrincante demócrata de la senadora Collins, goza de ventaja en la contienda, pero la campaña de la republicana tiene planes para invertir más de 100 millones de dólares en la contienda, más de tres veces los 30 millones que tiene a su disposición el demócrata, y el dinero inevitablemente marca diferencia.

Jackson, quien viene de una familia de leñadores y brevemente trabajó en eso, empezó su carrera política en Maine como legislador estatal conservador, antiaborto, pero explica cómo sus opiniones han “evolucionado” a lo largo de los años recientes. Hoy, respondiendo a presión del público, hace su campaña a favor de un seguro de salud universal, elevar los impuestos sobre los milmillonarios, recuperar el derecho federal al aborto, poner fin al genocidio en Gaza y abolir el ICE.

“El estado está dividido entre vacacionistas ricos que tienen casas y barcos en la costa y el resto de nosotros, que apenas estamos sobreviviendo”, explicó Steve, maestro jubilado, quien pidió no revelar su apellido. “No es un candidato emocionante, pero es honesto y está enfocado en lo que le interesa a la gente ordinaria”.

Steve, quien se inspiró con las imágenes de los manifestantes en Minesota y se sumó a un grupo local en defensa de inmigrantes indocumentados, describió cómo él y sus amigos habían recaudado fondos para ayudar a liberar a detenidos por el ICE y protestado por la muerte del colombiano.

“Collins siempre dice que está haciendo algo al respecto, pero después votó a favor de aprobar más fondos para ICE y rehúsa condenar las redadas”, resaltó.

Las fábricas de papel, que durante mucho tiempo fueron la columna vertebral de la economía de Maine, casi han desaparecido, mientras los efectos del cambio climático amenazan a la industria de langosta, que ha sido fuente de ingreso fundamental para la pesca.

En una travesía por el estado se ven muchos de los edificios que antes eran fábricas de papel y ahora están abandonados con ventanas rotas y puertas oxidadas.

“Muchos de los jóvenes ahora se mudan del estado porque aquí ya no hay empleos, pero me preocupa qué pasará ahora cuando la inteligencia artificial elimine tantos trabajos de entrada”, explicó LeAnne, quien labora para una agencia estatal de desarrollo económico y que también solicitó que no se usara su apellido. “Jackson no es un candidato emocionante, pero por lo menos no es Collins”, agregó.