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Los dueños de los equipos de la NFL se reúnen en Orlando, Florida, para analizar la posibilidad de que la edición 2030 el Súper Bowl se realice en un estadio fuera de los Estados Unidos; señalan que tal propósito es para la globalización del fútbol americano.

Expertos en la materia señalan que de llegar a un acuerdo para sacar de Estados Unidos el Súper Bowl se rompería con décadas de historia y abriría la puerta a un escenario jamás visto en el juego para disputar el trofeo Vince Lombardi.

Quienes esperaban ver el gran juego cruzando el Atlántico hacia Londres o aterrizando en el estadio Azteca de México tendrán que guardar el pasaporte, al menos por ahora. La revolución de la NFL no cruzará las fronteras internacionales, pero sí se adentrará en un territorio completamente inexplorado para este evento.

 La fuente más interna del proceso confirma que los propietarios tienen sobre la mesa una propuesta unánime: llevar el Super Bowl LXIV a la mítica Ciudad de la Música.

Nashville, Tennessee, se perfila como la sede inédita que albergará el espectáculo en febrero de 2030. Una plaza famosa por sus acordes de guitarra y su vibrante vida nocturna, pero que jamás ha sentido el magnetismo de un domingo de Super Bowl.

La aprobación de esta candidatura marcaría un hito en la estrategia de expansión de la liga, demostrando que los mercados emergentes dentro del territorio estadounidense tienen la fuerza suficiente para competir con los gigantes de siempre.

El epicentro de esta audaz maniobra es el nuevo e imponente Estadio Nissan. Los Titans iniciaron la construcción de esta joya arquitectónica en 2024, un proyecto monumental valorado en 2,100 millones de dólares que se levanta majestuoso en el lado este del viejo recinto que el equipo llamó hogar desde 1999.