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Ernesto D’Alessio dejó al público con la boca abierta durante su debut en MentiDrags, la versión drag del musical Mentiras, luego de aparecer con una caracterización que muchos asistentes compararon de inmediato con Lupita D’Alessio en los años 80.

El cantante y actor subió al escenario con un look que evocó una de las etapas más recordadas de su madre, lo que provocó reacciones entre el público.

Ernesto es hijo de Lupita D’Alessio y del actor y cantante Jorge Vargas, por lo que la referencia familiar hizo que su aparición tuviera una carga especial para quienes conocen la trayectoria de “La Leona Dormida”.

Ernesto D’Alessio debuta en MentiDrags

MentiDrags es una versión drag de Mentiras, el musical mexicano construido alrededor de canciones populares de los años 80. La puesta en escena toma el universo melodramático y musical de la obra original, pero lo lleva hacia un formato más camp, teatral y cercano al lenguaje drag.

De acuerdo con la cartelera de El Anfiteatro, MentiDrags forma parte de la oferta teatral vinculada al fenómeno de Mentiras y se presenta como una versión drag del exitoso musical mexicano.

La llegada de Ernesto D’Alessio llamó la atención porque no solo implicaba verlo en un registro distinto, sino también jugar con una imagen profundamente ligada a la memoria musical mexicana: la de Lupita D’Alessio durante una de sus décadas más icónicas.

El parecido con Lupita D’Alessio se roba la función

La caracterización de Ernesto D’Alessio fue uno de los puntos más comentados de la noche. El vestuario, el peinado y la actitud sobre el escenario hicieron que varios asistentes lo asociaron de inmediato con su madre.

Lupita D’Alessio es una de las voces más reconocidas de la música mexicana y también tuvo presencia en el cine y la televisión. En 1986 protagonizó la película Mentiras, donde interpretó a Lupita Montero, una aspirante a cantante, y participó en temas del soundtrack como “Mudanzas”.

Por eso, ver a Ernesto D’Alessio transformado dentro del universo de Mentiras tuvo un efecto doble: por un lado, funcionó como una aparición teatral llamativa; por otro, activó la nostalgia de quienes recuerdan la fuerza escénica de Lupita D’Alessio en los años 80.