España conquistó la final de la Copa Mundial más grande en la historia del fútbol. Durante casi seis semanas y 104 partidos, la Roja defendió la idea del trabajo en equipo como la característica única de su juego.
“Todos para uno y uno para todos”, aquel lema que Alejandro Dumas inmortalizó en ‘Los tres mosqueteros’ llevó al monarca de Europa a su segundo campeonato del mundo al vencer en la prórroga 1-0 a Argentina en el MetLife Stadium.
Dieciséis años después de estrenar su palmarés en la mayor cita de este deporte (Sudáfrica 2010), el equipo de Luis de la Fuente fue fiel a su receta de dominio y posesión, una fórmula que le permitió construir una defensa de acero.
El gol de Ferrán Torres (106), autor de un zurdazo furioso a pase de Nico Williams, puso fin al heroísmo del arquero Emiliano ‘Dibu’ Martínez, la gran figura de una calurosa jornada a las afuera de Nueva York, con al menos 11 atajadas, la mayoría de ellas con dirección a su portería.
La victoria de la Roja significó también la despedida de Lionel Messi, quien a sus 39 años jugó -según ha declarado- su último encuentro en un Copa de la FIFA, sin poder defender la corona conquistada en Qatar 2022.
En la última función de un gigantesco torneo que ofreció emociones, sorpresas, dramáticas remontadas, goles espectaculares y controversias -desde las tensiones políticas en torno a la participación de Irán hasta las críticas contra innovaciones como las pausas de hidratación, impopulares entre miles de aficionados- el capitán de la Albiceleste no pudo mantener el brillo.