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El gobierno español, presidido por el socialista Pedro Sánchez, decidió cerrar todo su espacio aéreo a cualquier vuelo militar que tenga como destino una operación bélica contra Irán, emprendida por Estados Unidos e Israel. 

Con esta decisión, España no sólo prohíbe al gobierno de Donald Trump a utilizar sus bases aéreas en el país, en Rota y Morón de la Frontera (en Andalucía), sino que además impide volar por su territorio a cualquier aeronave, proceda del país que sea, si tiene como fin el bombardeo del pueblo iraní. 

La decisión del Ejecutivo español se produjo después de que fueran denunciadas varias aeronaves estadounidenses que habían hecho escala en sus bases militares, probablemente procedentes de Francia o del Reino Unido, pero que en todo caso sí estaban involucradas en el operativo bélico contra Irán. 

A raíz de esas denuncias, hechas por varios medios de comunicación, el gobierno adoptó esta medida, con la que se decreta el cierre de su espacio aéreo a cualquier avión de EU o Israel que esté participando en la guerra, aunque sólo sea como mero tránsito entre una base y otra. 

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, insistió en que se trata de una “guerra iniciada en contra del derecho internacional” y que, por tanto, “nada indica que por esta restricción del espacio aéreo vayamos a recibir cualquier tipo de reproche o de sanción”. Mientras que la ministra de Defensa, Margarita Robles, insistió en calificar la Guerra como “profundamente ilegal e injusta”.

Un funcionario de la administración de Donald Trump, entrevistado por la agencia pública de noticias española EFE, respondió al gobierno de Sánchez: “Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos están cumpliendo o superando todos sus objetivos en el marco de la Operación Furia Épica y no necesitan ayuda de España ni de nadie más”.