La práctica denunciada por el gobierno de Donald Trump consiste en realizar el montaje final de los productos chinos en un país diferente para que no sean considerados como “hechos en China”, afirma el documento.
Esto permite a las empresas enviar productos terminados a Estados Unidos desde países con aranceles aduaneros más bajos, según el gobierno estadounidense.
Unos 40 países, incluidos importantes socios comerciales de Washington, como México y Canadá, sirven como punto para reenviar productos, principalmente chinos, a Estados Unidos, como modo de eludir aranceles entre 19 mil y 26 mil millones de dólares al año, señaló la Casa Blanca.
Entre los mencionados, además de los vecinos México y Canadá, también se incluye a la Unión Europea, Taiwán, India, Japón, Corea del Sur y Vietnam.