La pista de baile más grande del país es el Zócalo de la Ciudad de México, así lo demostraron una vez más miles de amantes de mover el cuerpo con géneros de la sabrosa sabrosura como la salsa, cumbia, guaracha y demás.
Ahí se reunieron la tarde y noche de ayer en ese epicentro del ágape capitalino, en el Tercer Gran Baile de Sonideras y Sonideros, en el contexto del Festival Noche de Primavera, amenizado por más de 20 sound systems que armaron el tíbiri-tábara.
El ágape rico, iniciado en los años setenta en los barrios populares, fue declarado riqueza cultural por el gobierno, pero antes, mucho antes, es considerado parte inherente de los chilangos.
El dance volvió a su espacio ya natural para romperla: la plancha del Zócalo, donde otra vez se celebró lo que pertenece por antonomasia a todo el mundo.
Ahora, el pretexto fue celebrar la llegada de la primavera en el Tercer Gran Baile de Sonideras y Sonideros, que en este sitio permitió escuchar lo mejor de los géneros antillanos y de Latinoamérica, ya que cada sonidera y sonidero, como siempre, estuvo dispuesto a mejorar para quedar bien con su público y atraer cada vez a más bailadores y escuchas porque son sabedores de que hay una audiencia para cada género y gusto.