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Una escalada de los precios del petróleo que se prolongue entre tres y cuatro semanas más aumentaría el riesgo de que el ataque a Irán desemboque en una recesión mundial y en una presión fiscal para México, advirtió Gabriel Casillas, jefe para América Latina en Barclays.

De momento el conflicto aún parece un “choque manejable”, pero una lectura más completa dependerá de su duración y de qué tanto dispare el costo del crudo. Para México los efectos vienen por el lado fiscal.

El país podría recibir mayores ingresos por el lado de las exportaciones de crudo, pero su amortiguador frente a un encarecimiento de las gasolinas se topa en 6 pesos con 70 centavos, casi una cuarta parte del costo total que en promedio tienen las gasolinas para el consumidor final.

Los 6.70 pesos son el margen del IEPS con lo que Hacienda amortiguará el encarecimiento de las gasolinas en México, durante los últimos choques inflacionarios en los mercados de combustibles. Como lo hizo entre 2022 y 2023 por la escalada en el conflicto Ucrania-Rusia.

Más allá de los márgenes logísticos, que representan alrededor de 7.73 pesos, Hacienda cobra o no la totalidad del IEPS dependiendo de qué tanto se encarezcan los combustibles a nivel internacional.

Incluso, en 2022, para aliviar la presión sobre los precios, la dependencia dio subsidios adicionales a los importadores y productores de gasolina a través del impuesto sobre la renta y al valor agregado.