Irán advirtió que cualquier ataque contra sus instalaciones energéticas provocaría ofensivas contra activos energéticos y de infraestructura de EU e Israel, en concreto instalaciones de tecnología de la información y de desalinización, y cerraría por completo el estrecho de Ormuz.
Respondió así a ultimátum del presidente Donald Trump, quien amagó con aniquilar centrales eléctricas en Irán si Teherán no abre por completo el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas; misiles iraníes impactaron en dos ciudades del centro de investigación nuclear de Israel, donde dejaron al menos 200 de heridos y edificios de apartamentos destrozados.
La Guardia Revolucionaria también afirmó que las empresas con acciones estadunidenses serán «completamente destruidas» si Trump cumple su amenaza, y aseveró que las instalaciones energéticas de los países que albergan bases estadunidenses serán objetivos «legítimos».
A su vez, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Ghalibaf, declaró que la respuesta de Irán causaría una nueva subida de los precios de la energía.
«En cuanto nuestras centrales e infraestructura energética sean atacadas, la infraestructura crítica, incluida la del petróleo y el gas, en toda la región serán considerados objetivos legítimos y serán destruidas de manera irreversible, y los precios del petróleo subirán durante mucho tiempo», publicó el político en X.