El Grupo Ollamani, empresa dueña del Estadio Azteca, desembolsará una cifra estratosférica a la FIFA por omitir en forma deliberada que los palcos y plateas del Coloso de Santa Úrsula cuentan con dueño desde 1966.
Esta omisión provocó que la administración asumiera una deuda de 62.4 millones de dólares (más de mil 87 millones de pesos) para garantizar que los propietarios originales de palcos y plateas disfruten la Copa Mundial de fútbol sin costo extra.
Roberto Ruano, dirigente de la Asociación Mexicana de Palcos y Plateas del Estadio Azteca, Grupo Ollamani le ocultó a la FIFA la existencia de los contratos vigentes por 99 años de estos espacios exclusivos. Si revelaban esta información desde el principio, el recinto corría el inminente riesgo de perder la sede mundialista por no entregar un «estadio limpio» comercialmente hablando.