La paz no es nada más un anhelo social para que «un día haya tiempos mejores» y tampoco es solo responsabilidad del estado, ya que todas las personas estamos obligadas a generarla y mantenerla.
De igual forma, limitarse a negar la realidad de la violencia y aplicar únicamente medidas técnicas no nos conducirá a una paz duradera, sobre todo si la ausencia de justicia y verdad continúan siendo constantes, expresó Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano en el tercer y último día de los trabajos del Segundo Diálogo Nacional por la Paz.
Al ofrecer la conferencia magistral ¿Qué exige hoy la construcción de paz?, el representante de la iglesia católica destacó acciones elementales para hacer frente a este desafío que tardará en superarse pues «la violencia no surgió de un día para otro» y cualquier intento para restaurar la paz» debe iniciar por ahí donde la dignidad humana ha sido herida o negada»; es decir, pasa por una «transformación cultural y espiritual».