La animación mexicana marca un antes y un después con el estreno de «Soy Frankelda», una producción que se ha convertido en la primera película realizada en técnica de stop motion en México.
El proyecto, desarrollado por el estudio Cinema Fantasma, representa un importante logro para la industria nacional gracias a una propuesta visual que mezcla fantasía, terror y elementos de la cultura mexicana.
El stop motion es una técnica de animación que consiste en fotografiar objetos físicos cuadro por cuadro, realizando pequeños movimientos entre cada toma para generar la ilusión de movimiento cuando las imágenes se reproducen de forma continua.
A diferencia de la animación digital, este método requiere la construcción real de personajes, escenarios y utilería, así como una enorme precisión por parte de los animadores para capturar cada gesto y desplazamiento.
La realización de «Soy Frankelda» implicó varios años de trabajo y un esfuerzo artesanal de gran escala. Para dar vida a la historia se construyeron más de un centenar de marionetas con mecanismos internos, vestuario diseñado especialmente para cada personaje y rostros intercambiables que permitieran representar distintas expresiones.
Además, el equipo desarrolló decenas de escenarios en miniatura elaborados completamente a mano, sin recurrir a pantallas verdes. Cada detalle fue creado físicamente para construir el universo fantástico de la película.
Durante la producción se capturaron más de 177 mil fotogramas de manera individual, un proceso que exigió paciencia, precisión y coordinación entre todos los integrantes del proyecto.