“Una batalla tras otra», película dirigida por Paul Thomas Anderson, ganó seis estatuillas por el Mejor casting, Montaje, Mejor guión adaptado, Mejor película, Mejor actor de reparto y la Mejor dirección, en la edición 98 de los Premios Oscar.
Aborda el racismo y la vigilancia estatal, enfocándose en la defensa de inmigrantes mexicanos frente a redadas arbitrarias de un coronel supremacista.
El evento se desarrolló en el Dolby Theatre de Hollywood, el anfitrión Conan O’Brien se refirió al castigo a pedófilos en Estados Unidos, la preocupación por la inteligencia artificial y la esperanza. Por otro lado, varios participantes se manifestaron por la defensa del futuro de los niños y en contra de las mentiras para impulsar la guerra.
Durante la alfombra roja, varios famosos portaron pines de Artists4Ceasefire, en apoyo a Palestina, como la actriz Saja Kilani, de La voz de Hind Rajab, y su productor, el francés Nadim Cheikhrouha. También hubo quien portó accesorios con los que hacían patente la crítica a la actuación del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) estadounidense.
El actor Javier Bardem lució el lema “No a la guerra” y defendió la necesidad de recuperar el lema de 2003 “ante las mismas mentiras que con la guerra ilegal de Irak”; además, clamó contra las “acciones tan violentas y tan criminales de Netanyahu y de Trump”.
La ceremonia de los Oscar comenzó con el monólogo del presentador de televisión y comediante Conan O’Brien, quien refirió con acidez: “es la primera vez desde 2012 que no hay actores británicos nominados en la categoría de mejor actor o actriz”. El portavoz de los británicos dijo: “pero al menos nosotros sí detenemos a nuestros pedófilos”.