Las abejas siempre han sido una constante en la vida del cuidador de estos insectos productores de miel, Tito Polito Reyes. Su presencia sirve para sacudir la memoria y desencadenar los recuerdos en Una colmena en casa, primer largometraje de Ernesto Meléndez Bravo (Oaxaca, 1996), quien creció en Ciudad Ixtepec.
Este drama de ficción de 90 minutos, fue uno de los 19 proyectos seleccionados de la octava convocatoria del Estímulo para la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes, organizada por el Instituto Mexicano del Cine.
Las abejas nunca abandonaron a Polito Reyes desde que fueron el primer contacto real que tuvo con la naturaleza y por medio de ellas entendió su papel en la vida, así como el de los seres humanos.
Después de “observarlas y escucharlas», estar con ellas y para ellas. Esto es real. Por eso todo se basa en este cuidador como persona. Cuando era joven Tito se sentaba frente a las colmenas y anotaba en libretas en qué temporada las abejas tenían hambre, en cuál hay mucha comida, en cuál hay poca, cuándo son salvajes y violentas, y cuándo no”, expresa el realizador.
Meléndez Bravo tiene una formación profesional de ingeniero agrónomo y actor. Conoció a Polito Reyes cuando era parte de un equipo con el que trabajó en Las Tuxtlas, Veracruz. “Entre todos estos compañeros me sorprendió mucho los principios que maneja Tito.
Su idea de la vida, la naturaleza y su ética como un sujeto de campo que quiere, quiso, prefirió y buscó las condiciones para no abandonar el campo ni a su familia. No todos los campesinos de América Latina tienen este privilegio, pero también esta responsabilidad”.