Seleccionar página

El presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal,  señaló que la soberanía se defiende mejor si sabemos bien quiénes somos y hacia dónde vamos; hoy tenemos esa claridad en el liderazgo de la presidenta Sheinbaum, que decidió no perderla en medio del ruido externo.

En un artículo denominado “Temple”, publicado en sus redes sociales, Monreal Ávila indicó que en la actualidad existen liderazgos que entienden que gobernar es mantener la tranquilidad y el equilibrio, no reaccionar al impulso ni caer en la provocación. 

“Y en una época en que las declaraciones desafortunadas parecen imponerse en la vida pública, la serenidad constituye una forma superior de fortaleza”.

Agregó que en los últimos meses, desde Estados Unidos han llegado declaraciones que, más que construir, buscan incomodar. 

“La historia nos ha mostrado que no son nada nuevas las intentonas de presión externa hacia nuestra nación, pero ahora es muy evidente la insistencia para provocar una reacción desmedida.

“Pareciera que existe la pretensión de tensar la relación bilateral con palabras que rayan en lo absurdo. Basta recordar los dichos de que nuestro país está ‘controlado por los cárteles’, entre otras suposiciones temerarias sobre el control interno, además de insinuaciones sobre infringir la soberanía nacional, e incluso la escenificación de diálogos ficticios con tintes de mofa en varios espacios públicos”.

Anotó que el episodio más reciente estuvo relacionado con la reiterada intención de rebautizar al Golfo de México con un nombre ajeno a nuestra historia. Algo que, más allá de lo anecdótico, encierra una intención simbólica: desdibujar identidades e imponer narrativas.

Monreal Ávila destacó que “frente a ello, lo más fácil habría sido caer en la provocación, responder con la misma desmesura, elevar el tono, convertir la relación bilateral en un campo de confrontación permanente. Sin embargo, no ocurrió así, y ahí empieza a tomar forma el verdadero significado del temple.

“Tal y como ha ocurrido desde el inicio de su gestión, la presidenta Claudia Sheinbaum opta por otra vía. Sin titubeos, defiende que el Golfo de México se llama así porque así lo reconocen la historia, la geografía y el derecho internacional.

“Lo ha hecho sin gritos, sin exabruptos, sin la necesidad de sobreactuar. «No queremos pelearnos», expresó con claridad, recordando que México es un país de paz, con gente que desea la concordia, y que la relación con el país vecino del norte se basa en la cooperación sin sumisión, no en la confrontación”.

Monreal Ávila aseveró que esa respuesta denota una enorme fuerza interior, porque implica resistir la tentación de la reacción inmediata; significa entender que no toda provocación merece respuesta en el mismo tono y que hay momentos en que la firmeza se expresa mejor desde la mesura.