Desde el centro del escenario, Luis Pescetti guiaba al público con aplausos durante “El vampiro negro” cuando comenzaron a caer las primeras gotas de lluvia de la tarde. Lejos de dispersar a los asistentes, pareció avivar el ánimo: el público cantó más fuerte y siguió bailando.
Pescetti reunió a más de 3 mil personas en el concierto organizado por Alas y Raíces en el helipuerto del Centro Cultural Los Pinos, donde familias completas se dieron cita para cantar, bailar y reír en el marco del Día de los Niños.
El espacio se transformó en una gran pista al aire libre, donde las áreas verdes se llenaron de familias sentadas en el piso, de pie o en movimiento constante.
Poco después de las 18 horas el altavoz anunció la primera llamada y el público respondió con un grito uniforme: “¡Pescetti, Pescetti!” Cuando por fin se acomodó frente al atril, el cantante argentino se entregó a sus seguidores con Morder a un compañero no está bien y Hay un gato negro en el tapial.
“¿Ustedes saben por qué rentamos este espacio tan elegante?”, preguntó. Y enseguida se respondió: “porque estamos celebrando 30 años de Alas y Raíces”. Pescetti recordó que fue con este programa que comenzó a trabajar en México y destacó su labor en favor de la niñez.
“Tener un programa público que se dedica a la infancia en todo país es como tener una botonera. Vieron los dibujos animados, donde invaden extraterrestres con naves espaciales con botoneras de mil botoncitos, bueno es así de difícil, y lo hacen desde hace muchos años y les debemos muchos.”
El cantante argentino hizo bailar al público con Cinco ranas con pequitas y dedicó ¡Ay, Lilí! a la familia de Ángel Jurado, presente en el evento. Siguió Toc-toc. A Pescetti le gusta mantener el intercambio con el público y ofreció datos curiosos y lanzó adivinanzas, como “sabían que las salchichas tienen 30 por ciento de sal… el resto son chichas”.
Con Déjame acá, el músico alentó a los padres y madres a interactuar con sus hijos, haciendo una coreografía en la que se miraban a los ojos, se abrazaban y se pedían un beso.