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Al término de las elecciones presidenciales en Brasil y con el 99.13% de los votos contados, Flavio Bolsonaro logró 47.19% de los votos, en tanto que Inacio Lula da Silva alcanzó 44.97%, ninguno de los dos obtuvo la mayoría, por lo que se irán a una segunda vuelta el 25 de octubre.

Según el cómputo oficial del Tribunal Superior Electoral, con sede en Brasilia, ni el hijo de 45 años del expresidente Jair Bolsonaro, de perfil conservador; ni el líder progresista de 80 años, que busca su cuarto mandato, alcanzaron la mayoría absoluta de votos requerida por ley para un triunfo en primera vuelta.

El resultado rompió con las previsiones de los sondeos previos, que contemplaban un margen más ajustado o un liderazgo de la candidatura oficialista. Al no alcanzar ninguno de los aspirantes el umbral del 50% más un voto requerido por la legislación electoral para ganar en primera ronda, el proceso se extiende hacia el balotaje.

«Entramos a una fase decisiva donde el diálogo con todos los sectores de la sociedad brasileña será fundamental para definir el futuro de la nación», señalaron analistas electorales al consolidar la tendencia.

A partir de este momento, ambas fuerzas políticas iniciarán una intensa campaña de negociación para asegurar el respaldo de los partidos de centro y captar a los electores indecisos. Las próximas tres semanas serán clave para definir el rumbo político, social y económico del país sudamericano.