Las fuerzas armadas estadounidenses utilizan varias fuentes de inteligencia y criterios antes de decidir si atacar presuntas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico, que ya han causado unos 200 muertos, declaró este martes el secretario de Estado, Marco Rubio.
«Le puedo decir que los criterios para atacar no se limitan a una sola fuente. Básicamente hay varios chequeos, son múltiples», declaró Rubio durante una audiencia ante el comité de Relaciones Exteriores del Senado.
Washington empezó a atacar con misiles, sin presentar ninguna prueba, lanchas en el Caribe el pasado 2 de septiembre, una gran escalada militar en un tipo de operación que antes estaba en manos de fuerzas como la Guardia Costera.
A pesar de las críticas de países vecinos, Estados Unidos continuó esas operaciones y las amplió a las costas del Pacífico. El gobierno de Donald Trump, no aporta pruebas contundentes que permitan afirmar que las embarcaciones afectadas estaban efectivamente implicados en actividades de tráfico.
En todos los ataques, el Pentágono se limita a indicar que sus fuentes de inteligencia le permiten saber que las lanchas efectúan contrabando ilegal, y que están en rutas relacionadas con el narcotráfico.
Expertos en derecho internacional y grupos de derechos humanos dicen que los ataques probablemente equivalen a «ejecuciones extrajudiciales», pues aparentemente apuntan contra civiles que no representan una amenaza inmediata para Estados Unidos.