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Imposibilitado de despegarse de la figura de su asesor y amigo Fernando Cerimedo, detenido en Bolivia por intento de femicidio y delitos de corrupción y espionaje, el presidente argentino Javier Milei, responsabilizó nuevamente a Brasil, México, el Partido Demócrata de Estados Unidos.

Asimismo, al Partido Socialista Español de mantener una campaña “antiargentina” y se expresó con insultos contra el periodismo local por haber advertido en días recientes sobre la verdadera situación crítica que atraviesa el país.

El mandatario no sólo desestimó el intento de feminicidio, sino que se burló de Nadia Beller, víctima de Cerimedo, quien no sólo se ufanó de haberlo llevarlo al gobierno mediante una trama de ilegalidad, sino que mantiene relaciones muy fuertes con Milei y su gabinete.

Entre estos, con el Ministro de desregulación Federico Sturzzeneger, al que Cerimedo invitó hace poco a ir a Bolivia con la misión de ayudar a “desregular”, “ajustar” e instalar el “modelo argentino” en esa nación.

Otro gran error del publicista ultraderechista, fueron las denuncias de  organizaciones sociales, campesinas y políticas bolivianas, incluyendo al ex presidente Evo Morales, en rechazo a su presencia en el país, y fue la primera vez que en Argentina se conoció quien era el súper asesor del presidente Rodrigo Paz.

Sin duda, Cerimedo y otros agentes creían que no había pasado nada en Bolivia en los años en que gobernó Morales, con los derechos adquiridos por el pueblo, que puede dar cátedras políticas a cualquiera de los ignorantes miembros del gabinete de Milei.

Es evidente ahora que detrás de los superpoderes que ejercía Cerimedo, estaba el desprecio, el racismo y el desconocimiento de la historia del pueblo boliviano y sus organizaciones, que han logrado desnudar los encubrimientos del poder ante el mundo.

Esto no hace sino golpear duramente los planes de Milei, por lo cual su estado emocional es preocupante, como lo demostró hablando ante el Consejo de las Américas, donde dio cifras falsas sobre la situación local, como si el país atravesara el mejor período de la historia a pesar de las advertencias de instituciones “amigas” sobre una “crisis general sin salida”.