Nuestra Constitución debe ser el instrumento para pacificar a México, señaló la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán: “para lograrlo se requiere de un acuerdo incluyente, sin filias ni fobias, que sea el reflejo de todas las visiones y no solo de un pensamiento dominante.
“Nuestra Constitución debe ser un acuerdo interinstitucional que nos permita construir un país libre de violencia para todas y todos los mexicanos con el objetivo claro de alcanzar la paz”, afirmó en el marco del 109 Aniversario de la Promulgación de la Constitución de 1917.
La Constitución, aseguró, solo podrá ser el instrumento para pacificar al país si todos la cumplimos, la reconocemos y la respetamos.
Recordó que la Constitución nació de la necesidad de pacificar a una nación convulsa por la Revolución mexicana, como la promesa para encauzar la exigencia de justicia social, consolidar los valores federalistas y el respeto a los derechos humanos.
“Hace 109 años la Carta Magna materializó un nuevo pacto social. Y hoy debe ser el instrumento para pacificar a México”, insistió.
Como presidenta de la Cámara de Diputados, dijo, “reconozco esta prioridad ciudadana que nos obliga a trabajar juntos, conscientes de que cada persona debe ser respetada en su dignidad y protegida en su integridad”.
Necesitamos que la Constitución permita vivir en libertad, con bienestar y en paz, porque estos son retos sociales, institucionales y políticos, y, por lo tanto, retos constitucionales, apuntó.
En ese sentido, se refirió a la posibilidad de una reforma electoral, la cual, dijo, debe enfatizar que la democracia es necesaria para garantizar, en el ámbito nacional e internacional, la certeza, el desarrollo y la prosperidad.
“A 26 años de la transición democrática, México ha demostrado que, con elecciones justas y ciudadanas, el poder puede cambiar de manos de manera pacífica, que la representación plural enriquece la vida nacional y que las instituciones son fundamentales para mantener equilibrios de gobernabilidad”, advirtió.
Por ello, opinó, respetar la Constitución, en su esencia, implica necesariamente cuidar el equilibrio de poderes, la pluralidad y la representación.
“Anhelar confianza en la Constitución nace de la profunda convicción de que es la ley -y sólo la ley- quien puede encauzar la convivencia y castigar la violencia”, manifestó.