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A pesar de que en la primera quincena de septiembre la inflación se aceleró a 3.42%, el Banco de México decidió mantener su tasa de interés de referencia interbancaria en 6.50%. Este freno responde a la reciente volatilidad del tipo de cambio y a un panorama inflacionario presionado por el alza en productos de consumo básico.

De acuerdo con el último reporte del Inegi, la inflación general se aceleró durante la primera quincena de septiembre, un repunte impulsado principalmente por el encarecimiento de productos agrícolas como el jitomate y la cebolla.

Sin embargo, la Junta de Gobierno del banco central mantuvo su pronóstico de lograr que la inflación se acople con la meta oficial del 3.0%. Sin embargo, el Banxico advirtió que el balance de riesgos mantiene un «sesgo al alza» debido a la incertidumbre económica y política a nivel global.

Para lograr esta meta, Banxico evalúa constantemente distintos escenarios que podrían alterar la economía mexicana:

Factores que podrían elevar la inflación (Riesgos al alza):

Persistencia inflacionaria: Resistencia a la baja en la inflación subyacente.

Tensiones geopolíticas: El impacto de los conflictos en Medio Oriente y entre Rusia y Ucrania sobre los precios internacionales de los combustibles.

Factores internos y climáticos: Presiones de costos en cadenas productivas, disrupciones comerciales y afectaciones por el clima.

Tipo de cambio: Una tendencia prolongada a la depreciación del peso mexicano.

Factores que podrían contener la inflación (Riesgos a la baja):

-Una desaceleración de la actividad económica mayor a la anticipada, tanto en México como en Estados Unidos.

-Menor traspaso de los costos de producción hacia los precios finales al consumidor.

-La dilución de las presiones inflacionarias gracias a la apreciación acumulada de la divisa mexicana desde el año pasado.

El entorno actual muestra una economía global que se expandió a un menor ritmo durante el tercer trimestre de 2026, sumado a una volatilidad en la moneda mexicana provocada por el fortalecimiento del dólar. Pese a esto, Banxico subrayó su independencia estratégica.

“Dado que las condiciones macroeconómicas en México son distintas a las de Estados Unidos, la política monetaria no tendría que reaccionar de manera mecánica ante los ajustes previstos a la tasa de fondos federales”, puntualizó la Junta de Gobierno.

Para sus próximas reuniones, el Banco de México vigilará de cerca el proceso desinflacionario, el impacto real del tipo de cambio en los precios al consumidor y las condiciones de holgura económica antes de determinar un nuevo recorte o incremento en la tasa referencial.