En la confluencia con la playa de Benítez, una de las más populares de Ceuta, un dispositivo de 350 agentes de la Policía Nacional española disolvieron un asentamiento irregular en el que vivían temporalmente más de mil personas, la mayoría migrantes marroquíes que participaron en la entrada masiva de finales de julio.
El motivo alegado por el ministerio del Interior, que es el que ordenó la operación, fue la “seguridad”, ya que dicho asentamiento estaba muy próximo a la desalinizadora de Ceuta, una infraestructura estratégica para la ciudad.
Las principales playas de Ceuta se han convertido en las viviendas improvisadas de los miles de migrantes africanos que deambulan por sus calles, que levantan pequeñas casas donde refugiarse por las noches y construidas con restos de basura, cajas de cartón y bolsas de plástico para protegerse del frío.
Entre los bloques de hormigón de la playa de Benítez estaban hacinados centenares de personas, en una zona muy próxima a la entrada norte de la desalinizadora, que es la infraestructura que permite transformar el agua salada en agua dulce y llevarla a todos los hogares de la ciudad ya en su versión potable y limpia.
De ahí que desde el gobierno español, presidido por el socialista Pedro Sánchez, se decidió levantar o disolver ese asentamiento para no poner en peligro esa infraestructura, ya que las casas improvisadas de los migrantes obstruían una de las entradas principales, la ubicada en la zona norte.
Además, se buscaba velar por la seguridad de los migrantes, dado que, según la versión de la policía española, los espacios entre los bloques de hormigón y la zona del espigón presentan un riesgo elevado, y una caída podría provocar lesiones graves e incluso poner en peligro la vida de quienes se encuentran allí.
Una situación que podría agravarse con la llegada de temporales de lluvia, por el incremento de la humedad y las dificultades para transitar por el lugar.
Los migrantes evacuados fueron trasladados a la zona del Guano, a unos dos kilómetros de la playa, donde permanecerán hasta que se habiliten más campamentos humanitarios para darles cobijo y alimento mientras se resuelven sus expedientes de petición de asilo.
En Cádiz, la Guardia Civil detuvo a siete migrantes marroquíes que intentaron cruzar el Estrecho de Gibraltar desde Ceuta hasta las costas gaditanas en varias embarcaciones deportivas, kayaks.
También se informó de la detención en Ceuta de dos ciudadanos marroquíes, de 42 y 41 años, como los presuntos responsables de una agresión sexual a una menor de edad que formaba parte del contingente migratoria, de 17 años y que tuvo que ser reanimada por los servicios de emergencia sanitaria.
Finalmente, se reportó de la detención de un menor de edad ceutí cuando intentó ayudar a cruzar a la península a un migrante marroquí.