Con la renuncia del senador Néstor Camarillo Medina a las filas del PRI, por primera vez en 96 años el partido tricolor quedará fuera de la élite del poder en el Senado, porque al perder a un integrante, se convierte en la cuarta fuerza política en la Cámara Alta.
Durante décadas, el PRI fue el único partido político que existió en el Congreso de la Unión, porque el poderío político que tenía en todo el país provocó que sus triunfos electorales pintaran de tricolor los escaños y curules del Senado y de la Cámara de Diputados.