Decenas de personas que enfrentan padecimientos incurables realizaron una marcha en la CDMX por la legalización de la eutanasia; entregaron al Congreso los resultados de una consulta de la Secretaría de Salud para que se legisle en esta materia, tanto a nivel federal como local.
La movilización que inició en el Palacio de Bellas Artes, se compasó de consignas como «¡mi vida, mi muerte, mi decisión!», sabiendo que, en cada tramo, si alguien se siente mal por sus padecimientos no dudara en pedir ayuda a quienes caminaban a su lado.
Samara Martínez, quien enfrenta insuficiencia renal crónica terminal, es la impulsora de la Ley Trasciende, dijo que han sido años de lucha, ya que con esta legislación no se pretende impulsar la muerte, sino humanizarla.
Señaló que lograr que esta legislación se apruebe «no es de un día para otro, y en el gobierno han hecho oídos sordos a esta ley y también hay diputados que ni siquiera le dan importancia a esta situación».
La joven sostiene que a lo largo de un año este movimiento ha «agotado todas las instancias públicas y maneras de conversación», ya que aún cuando esta es la séptima propuesta de iniciativa para legalizar la eutanasia, la diferencia ahora es que quienes impulsan este proyecto es promovido por pacientes.
«No es de un político por colgarse una medalla, no es como por esta cuestión de intereses, es meramente el interés genuino de ayudar a todas las personas que lo necesiten.
¿Qué falta? Pues que no haya miedo ni tibieza a la hora de legislar”, dijo Samara.
“La propuesta es que se apruebe una ley para despenalizar y legalizar la ayuda médica para morir a través de la eutanasia, un proceso médico indoloro, que se solicita expresamente a quien tiene una enfermedad crónica y degenerativa en una etapa avanzada, un padecimiento que sea amenazante para la salud.
-¿Qué representa cada día que se está retrasando esta ley para ustedes?
-«Los tiempos legislativos no son los tiempos de la enfermedad, nos representa desgaste, representa desesperanza».