En el Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl, la presidenta Claudia Sheinbaum arrancó la Jornada Nacional de Reforestación, acto que se realizará cada año; propuso cambiar nombre al Paso de Cortés -que atraviesa los dos volcanes- por “Paso de los Pueblos Indígenas”.
Acompañada del gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, así como de las y los secretarios de Medio Ambiente y Recursos Naturales, de Agricultura, de Bienestar, de la Defensa Nacional y de Marina, la mandataria sembró un pino y un oyamel.
Todos los gobernadores del país, así como la Jefa de Gobierno de la CDMX, se enlazaron con una transmisión simultánea en cada estado para también iniciar con la jornada de reforestación, con la meta a nivel nacional de sembrar 6.6 millones de árboles para este día.
Sheinbaum y omó juramento a los defensores del medio ambiente y los exhortó a “poner todo su empeño, conocimiento y pasión para proteger la riqueza natural, compuesta por bosques, selvas y los demás ecosistemas de nuestro país:
“Debemos cuidar sus recursos naturales, resguardar sus lagos, ríos, montañas, y manglares, preservar y fortalecer las zonas agrícolas que nos dan sustento, velar por el bienestar de los habitantes de México, de los pueblos originarios y comunidades afromexicanas”.
Al recordar que en el programa Sembrando Vida, que inició con el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, ya participan 400 mil sembradores, agregó que en ocho años han reforzado con más de mil 500 millones de árboles frutales y maderables.
México es un país forestal, el 70% del territorio está cubierto por bosques, selvas, manglares, matorrales y distintos ecosistemas, destacó Alicia Bárcena, titular de Semarnat.
“Esta restauración es la que nos puede llevar sin duda a recuperar suelos, a fortalecer la economía forestal. Ha llegado el momento de hacer la paz con la naturaleza y por eso es una tarea colectiva”, dijo la funcionaria federal.