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La capital de Ucrania, Kiev, y otras ciudades sufrieron uno de los mayores ataques de Rusia de los últimos tiempos, con 598 drones y 31 misiles que, al menos 21 muertos, cuatro de ellos menores de edad, y decenas de heridos, cerca de 40 de ellos hospitalizados.

El saldo de víctimas podría ser mucho mayor porque no se sabe cuántas personas podría haber, en estado crítico o sin vida, bajo los escombros de los edificios y casas que se desplomaron del casi centenar que resultaron dañados en Kiev y en las regiones, según balance preliminar.

“Estos misiles y drones rusos son una clara respuesta a quienes en todo el mundo han estado exhortando a declarar un alto el fuego y a facilitar una diplomacia verdadera, pero Rusia escoge los misiles y no la mesa de negociaciones”, dijo el presidente ucranio, Volodymir Zelensky.

“Llegó la hora de aplicar severas sanciones contra Rusia por todo lo que hace. Se pasó por alto todos los plazos para detenerse, echó a perder decenas de posibilidades de la diplomacia, Rusia debe sentir toda su responsabilidad por cada golpe que da, por cada día de esta guerra”.

Explicó que, como resultado del ataque, hubo daños en edificios de viviendas en varios distritos de la ciudad, en las sedes de la delegación de la Unión Europea y del Consejo Británico en Ucrania, en un centro comercial, en una guardería y en la redacción del periódico Ukrainskaya Pravda, entre otros sitios.