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Pasan las horas de la tragedia provocada por el terremoto de magnitud 7.4 grados en la escala de Richter en Colombia y el número de fallecidos aumenta a 224, màs de tres mil heridos y cientos de desaparecidos.

El gobierno colombiano decretó la emergencia social y económica, para hacerle frente al desastre; también se reportan cuantiosas pérdidas materiales, sin embargo el presidente Abelardo de la Espriella rechaza la atuda internacional.

En la región de la tragedia este martes reinaba la incertidumbre, la remoción de escombros ha sido lenta y las ayudas llegan a cuentagotas debido a que buena parte de las vías de comunicación colapsaron y los derrumbes provocados por alud de tierra las obstaculizan.

En medio de la confusión y falta de organización para gestionar la tragedia, el gobierno aún no nombra un responsable en la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres (UNGRD).

Ante la tragedia natural, congresistas del Pacto Histórico cuestionan la falta de coordinación producto de haber “negado el empalme”, en alusión a que el presidente Abelardo de la Espriella se negó a reunirse con el ex mandatario Gustavo Petro para coordinar la transición.

A su vez, los ciudadanos colombianos han reclamado mayor atención a los habitantes del litoral pacífico, incluso el ex presidente Gustavo Petro pidió utilizar el buque hospital Benkos Biojó, para auxiliar a la gente más pobre.

“Tengan un poco de paciencia, estamos trabajando a marchas forzadas para lograr superar la tragedia. No los voy abandonar”, dijo hoy el presidente Abelardo de la Espriella, en las calles de Pereira, tras una fugaz visita que hizo a la ciudad.

La Asociación de Ciudades Capitales – Asocapitales-, que no es una entidad gubernamental y que hace un seguimiento al registro de muertos y damnificados, asegura que, hasta ahora, son 224 los fallecidos con proyección a aumentar en la medida en que se logren remover los escombros, aunque otros subregistros dicen que ya son 254 las víctimas.