El canto de Gabino Palomares se apagó, pero su eco no dejará de reverberar en las plazas públicas y las calles, en las fábricas y en las escuelas, en las colonias populares, en los mítines, en los movimientos sociales y en cada trinchera donde alguien estuviera luchando por un mundo más justo.
El cantante, compositor y activista mexicano falleció a los 76 años “tras librar una difícil situación de salud durante varias semanas”, informó su familia en redes sociales.
Nacido en Comonfort, Guanajuato, el 26 de mayo de 1950, Palomares fue uno de los fundadores del canto nuevo en México junto con Amparo Ochoa, Óscar Chávez y Los Folkloristas, y uno de los máximos exponentes de la nueva canción internacional.
Autor de más de un centenar de temas de contenido político, social y amoroso, dejó para siempre La maldición de Malinche, esa pieza que en 1983 Amparo Ochoa inmortalizó en Managua, Nicaragua, en el Concierto por la Paz en Centroamérica, y que todavía hoy estremece: “Se nos quedó el maleficio / de brindar al extranjero / nuestra fe, nuestra cultura / nuestro pan, nuestro dinero”.
En su comunicado, la familia del trovador agradeció “infinitamente a quienes en toda su vida acompañaron su incansable andar desde la trinchera que él eligió por un mundo más justo”.
Con su inseparable guitarra, Palomares caminó más de medio siglo al lado de luchadores sociales, reconocidos o anónimos, que defienden los derechos e ideales de los menos favorecidos, y acompañó a infinidad de movimientos sociales.
Un comunista que se asumía “más luchador que artista”
Estudió ingeniería química en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, pero la pobreza y el hambre del altiplano potosino lo confrontaron con una realidad que no conocía, y la poesía –contenida en el canto de Violeta Parra, Mercedes Sosa, Joan Manuel Serrat– le dio las herramientas para nombrarla.
En 1975 ingresó al Partido Comunista Mexicano y se fue con Valentín Campa por todo el país cantando para la primera candidatura presidencial del PC. “Soy más luchador social que artista”, admitió en una entrevista con Elena Poniatowska publicada en La Jornada apenas el domingo.
“Tengo 50 y tantos años dedicados completamente al trabajo político (…) La canción se necesita en todos lados”.
Grabó 14 discos, recibió la Medalla al Mérito Artístico en 2008 y el Premio Nacional Carlos Montemayor en 2013, y en 2017 publicó el libro Cien canciones de amor y patria. Compartió escenario con Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez, Chico Buarque, Pete Seeger, León Gieco, Pablo Milanés y Joan Manuel Serrat, entre muchos otros.
Sus discos nunca entraron al circuito comercial; los vendía en los conciertos porque, decía, “la gente para la que cantábamos no tenía dinero” para comprarlos. Lo que más deseaba sobre sus canciones era que “se vuelvan obsoletas, porque eso significaría que los problemas que canto ya se resolvieron, pero siguen ahí”.
El deceso del compositor y cantante causó hondo pesar en los ámbitos cultural, artístico, social y político del país, y las reacciones no se hicieron esperar. “Recibo con profunda tristeza la noticia del fallecimiento de Gabino Palomares, un hombre consecuente con sus ideas, sus convicciones y su manera de entender la vida”, escribió la presidenta Claudia Sheinbaum en su cuenta en X.
“Su voz, su música y su compromiso con las causas más justas dejan una huella profunda en muchas generaciones. Más allá del artista, queda el recuerdo de una persona que supo mantener sus principios y vivir de acuerdo con ellos. Mi más sentido pésame a su familia, amigos y a todas las personas que compartieron su camino.”
“Comprometido siempre con las causas más nobles”