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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este una emergencia nacional al argumentar que Cuba constituye una amenaza “inusual y extraordinaria” para la seguridad y la política exterior de su país, por lo que considera que el gobierno de la isla no podrá sobrevivir.

La medida quedó establecida en una orden ejecutiva que acusa al gobierno cubano de adoptar “medidas extraordinarias” que, según Washington, perjudican y amenazan a Estados Unidos; calificó a la isla como “una nación en decadencia” y expresó: “Me siento mal por Cuba. Pienso que Cuba no podrá sobrevivir”.

En el documento, la Casa Blanca sostiene que la situación con respecto a Cuba “proviene total o sustancialmente de fuera de Estados Unidos”, lo que, de acuerdo con el decreto, justifica la declaratoria de emergencia nacional. 

El texto señala que La Habana mantiene supuestamente alineamientos y brinda apoyo a “numerosos países hostiles, grupos terroristas transnacionales y actores malignos adversos a Estados Unidos”, entre los que menciona a la Federación Rusa, la República Popular China, Irán, Hamas y Hezbollah.

Según la Casa Blanca, Cuba alberga a “peligrosos adversarios” de Washington y les permite establecer capacidades militares y de inteligencia que, afirma, amenazan directamente la seguridad estadounidense.

Entre los señalamientos, la orden ejecutiva destaca que en Cuba opera “la mayor instalación de inteligencia de señales de Rusia en el extranjero”, supuestamente orientada a obtener información sensible de seguridad nacional de Estados Unidos.

También acusa al gobierno cubano de profundizar su cooperación en inteligencia y defensa con China, así como de dar la bienvenida a grupos como Hamas y Hezbollah, a los que atribuye la intención de construir redes económicas, culturales y de seguridad en la región para desestabilizar el hemisferio occidental.